Estreno en España: 12 de Abril de 2013.

En un futuro planeta Tierra espectacular que ha evolucionado hasta ser irreconocible, un hombre se enfrenta al pasado y toma el camino de la redención mientras lucha para salvar a la raza humana. Jack Harper (Tom Cruise) es uno de los últimos mecánicos de aviones no tripulados destinados a la Tierra. Forma parte de una enorme operación dirigida a extraer recursos vitales después de décadas en guerra con la aterradora amenaza que representan los Scavs. Pero la misión de Jack toca a su fin. Recorre y patrulla el cielo a miles de metros de altura hasta que su “elevada” existencia se derrumba cuando rescata a una preciosa desconocida de una nave derribada. Su llegada pone en marcha una serie de acontecimientos que obligarán a Jack a cuestionarse todo lo que sabe y que acabarán poniendo el destino de la raza humana en sus manos.

Director: Joseph Kosinski
Reparto: Tom Cruise (Jack Harper), Olga Kurylenko (Julia), Andrea Riseborough (Victoria), Morgan Freeman (Malcolm Beech), Nikolaj Coster-Waldau (Sykes), Melissa Leo (Sally), James Rawlings, Catherine Kim Poon, Jaylen Moore, Lindsay Clift, John L. Armijo, Jordan Sudduth.

Web Oficial en español: www.oblivion.es
Web Oficial: www.oblivionmovie.com

CRITICA

Collage de memorias

El nombre de Joseph Kosinski no figura en los posters promocionales de su segundo largometraje. Su revisión-secuela del Tron de Steven Lisberger en 1982, convertida a Tron: Legacy de nuevo bajo la lupa de Disney, se dio de bruces contra la crítica especializada, quien valoró su atrayente diseño virtual pero condenó a machete una pesada y anodina narrativa. No le salió redonda la jugada a este actor y director licenciado en ingeniería mecánica y estrechamente ligado al videojuego, pero si de algo dejó constancia en Tron: Legacy y ha reafirmado aquí y ahora con la espectacularidad de su segunda película, es que el tipo es todo un visionario de arquitecturas futuristas.

Y es que Oblivion es una ciencia ficción de estética precisa, impoluta, elegante y estilizada cuando conecta con la tecnología venidera pero también bella e hipnótica cuando desciende a la tierra y se deleita en el paisajismo y el entorno natural. Son precisamente esos dos niveles entre los que conviven los pocos personajes que conforman una historia cuyo guión se repliega en un juego de muñecas rusas donde cada secreto revelado esconde otro descubrimiento relevante para la raza humana. Un collage de imágenes del recuerdo de una especie que conserva archivos de memoria histórica como el santo grial de una humanidad extinguida. Oblivion parte de la historia de uno y va ampliando el círculo poco a poco hasta una épica que nos concierne a todos. Es en lo más íntimo donde Kosinski se le va la mano subrayando en exceso una historia de amor que nunca llega a emocionar, cuando lo más interesante está en el contraste entre la rutina idílica y controlada de la pareja protagonista a mil metros de altura y los secretos que se esconden tras carroñeros Predator y cuevas ocultas más abajo, en una tierra desolada.

En una temporada en la que se avecinan varios títulos pesados candidatos a sci-fi del año (Elysium, Pacific Rim, After Earth, El juego de Ender…), Kosinski echa mano a las páginas de su propia novela gráfica para dar movimiento a una historia de postguerra con tintes apocalípticos que ofrece altas dosis de entretenimiento y acción de la mano de un Tom Cruise inmortal que tan pronto pilota un insecto mecánico gigante como se sube a una moto de última generación para recorrer las llanuras de un terreno deshabitado. Él es lo mejor de un casting en el que los secundarios, incluso los más veteranos, parecen simples figurantes al servicio del cienciólogo.
Con todo lo dicho, Oblivion padece una constante sensación de déjà vu, un puzle de grandes conceptos filosóficos identificables en mucho del género que la precede. Y por bien que Kosinski mueve las piezas a merced de su historia llevándolas a otro nivel y empacando el conjunto con elevada exquisitez visual y musical, no logra alcanzar la autenticidad de aquellas películas a las que remite. Pero el intento vale la pena.

Lo mejor: Los bellos paisajes islandeses, la precisión en el diseño, la música de M83… ¡Qué Tom Cruise ruede las escenas de acción sin dobles!
Lo peor: El déjà vu de conceptos.

Nota: 7

Crítica escrita por: Sandra Astor

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