Estreno en España: 12 de Abril de 2013.

Fábula urbana de superación que cuenta la historia de Julián (Álex González), un chico de barrio que junto con su mejor amigo, Luis (Miguel Ángel Silvestre), integra un grupo de violentos neo-nazis liderado por Solís (Javier Bardem). Julián empieza a entrenar en un gimnasio y se ve transformado por la disciplina del boxeo, la nobleza de su entrenador, Carlomonte (Carlos Bardem), y el amor de una joven mulata, Alyssa (Judith Diakhate). Julián intenta alejarse de su antiguo grupo, pero Luis no puede permitir que abandone “la manada”.

Director: Santiago Zannou
Reparto: Javier Bardem (Solís), Álex González (Julián), Carlos Bardem (Carlomonte), Miguel Ángel Silvestre (Luis), Juan Carlos Vellido (Francisco), Judith Diakhate (Alyssa), Luis Mottola (Speaker), Hovik Keuchkerian (Pedro).

Web Oficial: www.alacranenamorado.com

Trailers de la película:

CRITICA

El deporte como redentor

Santiago A. Zannou debutó en 2008 con El truco del manco, película en la que hablaba de la discapacidad y con la que consiguió un gran reconocimiento que se vio reflejado en los tres premios de la Academia que se llevó ese año: mejor dirección novel, actor revelación para Juan Manuel Montilla, “El Langui”, y canción. El realizador madrileño, que también coescribió el guion de su ópera prima junto a Iván Morales, demostró su gusto por el drama social y por las historias de superación personal. Por su lado, Carlos Bardem, con una carrera ecléctica donde ha mezclado la actuación con su faceta de escritor y guionista, ha encontrado en el cine no solo un medio para expresarse como actor sino, en este caso, como un vehículo para trasladar su última novela al lenguaje cinematográfico. Ambos se unen en esta ocasión para traernos la historia de Julián, un chico con problemas en casa, que divide su tiempo entre las horas que pasa en el gimnasio y sus reuniones con el grupo neonazi del que forma parte.

Temas como el racismo, la inmigración, el pensamiento totalitario pero también el amor y el ansia de cambio y superación se dan la mano aquí. Si Julián es el centro de la película, el boxeo es el otro gran personaje, utilizado aquí como canalizador de la rabia, el odio y la violencia que se respira en cada minuto de metraje que el grupo de neonazis y su líder tienen en pantalla y también como vía de escape de ese mundo. Este deporte será una nueva forma de pelear para Julián, una en la que imperan las normas y el respeto al rival.
Los primeros minutos de la película (hasta que saltan los títulos de crédito) son una gozada, diálogos e imágenes muy potentes que nos meten en materia y nos sitúan plenamente dentro de una historia llena de aversión hacia el diferente pero también de amor y de cambio, de redención, de segundas oportunidades. Álex González da vida a este chico perdido por ideologías que ni él mismo sabe si comparte y el actor cumple con creces en un papel en el que tan pronto nos trasmite ternura como se deja llevar por la rabia que le corroe por dentro. El resto del reparto no se queda atrás con respecto al protagonista y junto a Álex González, sin duda hay que destacar a un fantástico Miguel Ángel Silvestre que se mete de lleno en este personaje violento y amenazador, se lo cree y así lo traslada a la audiencia. Carlos Bardem y Hovik Keuchkerian (boxeador profesional) ponen también el alma y la ternura propia que nos suelen provocar este tipo de historias de perdedores con buen corazón. Como guinda al pastel tenemos a Javier Bardem, bordando un papel de líder intelectual y reclutador de chicos fácilmente manipulables al servicio de su causa.

Hay que destacar la buena labor en la dirección de Zannou y su buen hacer a la hora de regalarnos escenas tremendamente intensas, tanto en las más violentas (la del autobús o las palizas) como en las que quiere despertar nuestra sensibilidad y mostrarnos el sufrimiento del protagonista. Fantástico uso de la música también, compuesta por Wolfrank Zannou, que acompaña perfectamente a la narración. Su ritmo ágil la hace, además, muy entretenida. Es cierto que en el guion manda, en ocasiones, el tópico, pudiendo sonar a ya visto, pero eso no desmerece el conjunto para nada. Y no es esta falta de innovación la que debe importarnos, sino que todo ello sea usado para contarnos una historia de superación a través de unos personajes perdedores y perdidos, necesitados de refugio, con el tema de fondo de los radicalismos como forma de manipular el pensamiento en contra del diferente, la inoculación en los demás del odio más infundado, primero desde la palestra dando un discurso disfrazado de falsa intelectualidad y después agarrando un bate de beisbol y dejando que esa semilla de violencia se materialice en la calle. La historia de amor no es más que otro añadido al proceso de cambio del personaje de Julián.
Alacrán enamorado es un buen drama social, una historia de superación personal que, sin contar con demasiados elementos originales, funciona por su agilidad, por un guion con altibajos pero interesante y, sobre todo, por un conjunto de personajes perdedores, esos a los que nos encanta querer.

Lo mejor: El reparto.
Lo peor: La intensidad baja en su último tramo.

Nota: 6,5

Crítica escrita por: Bea Varela

2 Comentarios

  1. Lo mejor de la película, sin duda, es el dinero que tiene detrás y Javier Bardem. La fotografía salva mucho esta película tan mala, pero no consigue hacer magia con la mediocridad de sus actores. No vocalizan, no se creen ni por asomo su papel, en algunos casos roza una sobreactuación lamentable. Es difícil creer que Carlos Bardem se apellide Bardem y el papel que interpreta la chica es el peor que he visto en mucho tiempo. Miguel Angen Silvestre deja patente, de nuevo, que de madera de actor nada de nada, de hecho, tiene suerte de gustarle a las chicas, aunque viéndolo de forma objetiva se entiende que este ahí: se aseguran un mínimo de taquilla con una pantomima de actor semejante. Cosas del mercado.

    No acompaña, en ningún momento, ese guión tan previsible y evidente, esos planos de torsos tan buscados y pretenciosos, esa música rollo Pop ñoño que acompaña a las escenas de más transcendencia. Ni los diálogos, esos diálogos que ni si quiera tienen coherencia ni finalidad, se me escapaba una risita cuando terminaban las escenas de esa manera tan ridícula.

    Lo mejor: El comienzo (te hace creer que estás ante una película respetable), Javier Bardem y la opinión de la mayoría de las críticas que estoy leyendo.

    Lo peor: Todo lo demás, hay escenas que sobrepasan lo Dantesco. Hay una, en concreto, de Mguel Angel Silvestre, bajando las escalera que… prufff… todavía me estoy chascando la polla.

    ¿Nota: 6,5? No se si estarás puntuando el torso del prota, pero para mi tiene un 5 y gracias.

  2. Me gustó; la historia es dura, el ambiente contextual verosímil y los papeles principales obligan de inmediato a un posicionamiento del espectador.
    El escenario entra por los sentidos.
    La banda sonora despereza y no encuentro caídas de ritmo.
    Me ha gustado y anima a seguir viendo cine español.

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