Estreno en España: 26 de Julio de 2013.

Sinopsis: La historia se centra en Guillermo (Raúl Mérida), un joven universitario apasionado del surf que descubre de manera casual un antiguo carrete fotográfico. Su revelado destapa enigmáticas imágenes y una cara conocida: motivos suficientes para embarcarse en una peligrosa investigación para descubrir qué esconden las fotografías. En sus pesquisas, Guillermo contará con la ayuda de Daniela (Sara Sálamo), una estudiante de Bellas Artes en la que no deja de pensar; y con la pericia informática de su hermano menor. Ninguno de los tres es consciente de que el camino hacia la verdad puede cambiar sus vidas para si
empre.

Director: Alejandro Ezcurdia
Reparto: Raúl Mérida (Guillermo), Sara Sálamo (Daniela), Guillermo Estrella, Adam Jezierski, Geraldine Chaplin, Joaquim de Almeida, Manuel Morón.

Web Oficial: www.tres60lapelicula.com

Trailer de la película:

CRITICA

El chapuzón más absurdo del verano

Hay películas que no aciertan en lograr el equilibrio entre guion, casting, dirección, ritmo o narración y se quedan en un conjunto para olvidar. Es un poco el caso del debut en la realización de Alejandro Ezcurdia y sin embargo, tiene una capacidad inaudita para hacer que el espectador disfrute y se ría que hace que, sobre todo en los últimos minutos de la cinta, pienses (mientras te recuperas del shock por lo que acabas de ver, en plan descojone, eso sí): “bueno vale, es mala pero no puedo negar haberme divertido con ella”.

Tres 60 es esto, una cinta con una trama absurda y completamente inverosímil (cada detalle del guion es a cada cual más increíble), unas actuaciones de las que poco se puede sacar y situaciones que provocan la carcajada, a veces justificada y otras, no tanto. ¿Punto a su favor? La simpatía del reparto. Dentro de él un acierto, por ejemplo, el personaje de Ruso, interpretado por Adam Jezierski que le da un toque irónico al tema y la verdad es que hay que reconocer que el resto de personajes caen bien. Si bien la trama parece en un principio que va a tener algún cabo que atar, resulta que ni el mismo director ni su guionista le dan ningún tipo de peso ni mucha coherencia como para que nos importe lo que está pasando o que algo tenga sentido. Y así, vamos poco a poco dejando de intentar sacar sensatez al argumento. La cinta es simpática, roza lo irrisorio y tiene un final para enmarcar de lo surrealista que es, pero lo sabe y lo admite. Es imposible pensar que esta película se toma en serio a sí misma, sobre todo tras sus últimos diez minutos. Desde luego, seriedad no es el mensaje que lanza a los espectadores.
La película se sostiene sobre tres puntales: Guillermo (Raúl Mérida), Daniela (Sara Sálamo) y Mario (Guillermo Estrella). El trío se dedica a investigar la desaparición de un amigo de la infancia de Guillermo y mientras lo hace, van descubriendo una red de tráfico de órganos. Es entonces cuando hacen aparición un cura, un médico y una señora de voz extraña y personaje ridículo hasta el máximo, que demuestra su maldad y dureza a golpe de bastón. Y aquí tenemos a la parte madura del reparto, con Joaquim de Almeida y Geraldine Chaplin a la cabeza que, con esos papeles, poco más pueden hacer. Nos trasladamos entonces a una habitación de hotel en la que dormir cuesta 1500 € la noche y no debemos pasar por alto este detalle, pues se agradece que dentro de tanto surrealismo se hayan molestado en justificar que el personaje de Guillermo pueda pagarlo de una forma algo aceptable.

El surf sirve para contextualizar un poco el argumento y la vida del protagonista, que al parecer tiene algún tipo de trauma sin resolver y sueños en los que se ahoga, pero nada más. El otro tema, el tráfico de órganos, es el que de verdad tiene peso en la trama, pero está tan mal planteado y hecho que es imposible sacar algo realista o alguna lectura del asunto. La película tiene algún momento destacable y podemos incluir aquí en el que Guillermo y su mejor amigo están en el coche hablando de Dios, la escena es graciosa, para qué nos vamos a engañar. Y este sentimiento es el que provoca el conjunto de Tres 60, el de la simpatía, el de salir riéndote y con buen rollo. Su director, Alejandro Ezcurdia, se estrena en esto del largometraje con esta producción bajo la batuta de Santiago Segura en la producción y digamos que no pasará a los anales de la historia de la dirección ni mucho menos. Pero peor que la realización de un novel Ezcurdia, es el inverosímil guion del ya más veterano en estos menesteres Luis Berdejo, que no hay por dónde cogerlo y que, de principio a fin, no da pie con bola: temas sin resolver, poca credibilidad, final de órdago.
Tres 60 es cine juvenil mediocre, de aire veraniego y desenfadado, incoherente, sin pies ni cabeza ni ganas de ello y nada que aportar más que un rato de diversión y los bonitos paisajes del País Vasco. Y, cuando se acepta esto, uno se puede sentar tranquilo y disfrutar, aunque nada en ella tengo el más mínimo sentido. Es la comedia surrealista-refrescante de este verano, véanla bajo su responsabilidad y no olviden la caja de Lexatin.

Lo mejor: Es un conjunto simpático.
Lo peor: Guion, dirección, actuaciones.

Nota: 3

Crítica escrita por: Bea Varela

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